Un ladrón muy avispado salió un día a trabajar;
Quiere estrenar la pistola, que hace ya algunos días, robada se consiguió,
Cuando entro a casa de gringos que vivían en la ciudad.
El ratero está en la esquina divisando el panorama;
Esperando con paciencia a quien va a damnificar,
Mientras tanto él acaricia el arma que lleva al cinto.
Al llegar la autoridad, encuentra una dama herida;
Ya el ladrón ha escapado contento con su botín
Un humilde celular que, de pobre, no lo va a sacar.
Después en la fiscalía, esposado como toca
El ladrón ya se lamenta su virginal inocencia
Pues con el tesoro en las manos y él robando una miseria.
Y es que el arma utilizada, aquella que robo a los gringos
Resultó de esas genuinas que algunos llaman reliquia
Por haber sido usada durante la segunda guerra.
Historias del vivo bobo que a mí me gusta contar
Para entrever lo evidente más allá de lo aparente,
Pues, por lo general sucede que vista y apariencia
Perecen en su reyerta.

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